
Un dialogo franco y sincero surge de una profunda
autocritica del posicionamiento personal que acepta las categorías ajenas para
juzgar las propias.
En este tiempo polarizado en la construcción social
y política son más que necesarios los puentes del dialogo para no romper el tejido
social en una especie de lucha de clases o "de los unos contra los otros"
Par un dialogo fecundo y sincero es necesario disminuir
la chicana y la estructura de fundamentación por falacias para abordar las temáticas
que nos afligen desde un "ver, juzgar y actuar" comprometido con la
realidad y el evangelio.
El eje de la discusión hoy es la CORRUPCION. La corrupción
como juicio personal a este o aquel, no es más que levantar injurias y
calumnias yendo en contra de los mandamientos. El juicio sobre el individuo
corrupto tiene que ser fundado en las pruebas y llevado adelante por el sistema
judicial con debido proceso. Todo Cristiano que dice: "Pedro es un
corrupto" o "Juan es un corrupto" haciendo se eco de voces
sociales está en una falta a la cridad.
¿Con esto decimos que el cristiano no puede criticar
el gobierno o la autoridad? No, No debe fundamentar su crítica en pareceres,
sentimientos o dichos y si tomáramos la enseñanza paulina a los Romanos el juicio
es una cosa muy sensible reservada a Dios.
En materia de moral por tanto, la queja, crítica o
injuria no edifican al cuerpo místico de Cristo ni a la sociedad en su
conjunto. El mismo Pablo no se queda allí, cuando habla del amor habla de la edificación
de la comunidad, como cuerpo de Cristo a la cual cada quien aporta sus dones y
talentos. De esta forma trato de conducir la reflexión por el camino de que es
lo que aporta la luz del evangelio a la realidad humana de la corrupción.
La etología cristiana se supone en un mundo corrupto
por el pecado, el cual se transfigura en el misterio de la cruz. La historia de
la misericordia de Dios, es la historia de la corrupción del pueblo de Israel.
Por tanto la situación natural del hombre es la muerte. ¿Pero el profeta no
anuncia y denuncia? Creo que la denuncia profética no es la falta moral de la
injuria, sino una actitud de compromiso ciudadano y pleno de derechos en la realidad
concreta.
Anunciar y denunciar no tienen por objeto el odio y división
social, sino la búsqueda de caminos para la nueva Jerusalén. ¿Qué hiciste hoy
para cambiar el mundo?
Los grandes flagelos morales de la sociedad, solo se
cambian en la sociedad y con esta.
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