miércoles, 8 de agosto de 2012

¿Qué hiciste hoy para cambiar el mundo?


Un dialogo franco y sincero surge de una profunda autocritica del posicionamiento personal que acepta las categorías ajenas para juzgar las propias.

En este tiempo polarizado en la construcción social y política son más que necesarios los puentes del dialogo para no romper el tejido social en una especie de lucha de clases o "de los unos contra los otros"

Par un dialogo fecundo y sincero es necesario disminuir la chicana y la estructura de fundamentación por falacias para abordar las temáticas que nos afligen desde un "ver, juzgar y actuar" comprometido con la realidad y el evangelio.

El eje de la discusión hoy es la CORRUPCION. La corrupción como juicio personal a este o aquel, no es más que levantar injurias y calumnias yendo en contra de los mandamientos. El juicio sobre el individuo corrupto tiene que ser fundado en las pruebas y llevado adelante por el sistema judicial con debido proceso. Todo Cristiano que dice: "Pedro es un corrupto" o "Juan es un corrupto" haciendo se eco de voces sociales está en una falta a la cridad.

¿Con esto decimos que el cristiano no puede criticar el gobierno o la autoridad? No, No debe fundamentar su crítica en pareceres, sentimientos o dichos y si tomáramos la enseñanza paulina a los Romanos el juicio es una cosa muy sensible reservada a Dios.

En materia de moral por tanto, la queja, crítica o injuria no edifican al cuerpo místico de Cristo ni a la sociedad en su conjunto. El mismo Pablo no se queda allí, cuando habla del amor habla de la edificación de la comunidad, como cuerpo de Cristo a la cual cada quien aporta sus dones y talentos. De esta forma trato de conducir la reflexión por el camino de que es lo que aporta la luz del evangelio a la realidad humana de la corrupción.

La etología cristiana se supone en un mundo corrupto por el pecado, el cual se transfigura en el misterio de la cruz. La historia de la misericordia de Dios, es la historia de la corrupción del pueblo de Israel. Por tanto la situación natural del hombre es la muerte. ¿Pero el profeta no anuncia y denuncia? Creo que la denuncia profética no es la falta moral de la injuria, sino una actitud de compromiso ciudadano y pleno de derechos en la realidad concreta.

Anunciar y denunciar no tienen por objeto el odio y división social, sino la búsqueda de caminos para la nueva Jerusalén. ¿Qué hiciste hoy para cambiar el mundo?

Los grandes flagelos morales de la sociedad, solo se cambian en la sociedad y con esta.

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